¿Crecer u obedecer?

Crecer, uno de sus significados es: “Adquirir [una persona] mayor confianza en sí misma al ver aumentar su ánimo, autoridad, importancia o valor, generalmente ante un reto o una dificultad”.

Pero, hoy en día ¿crecemos u obedecemos?

Crecemos para descubrir un mundo que no existe, una mentira, un espejismo. Para observar que tiene mayor cabida el mal que la bondad. Crecer; iluso y lleno de fantasías para darnos cuenta de que la realidad jamás será como queríamos… Jamás será como nos habían prometido que sería.

Crecemos bajo unas normas, mandatos, leyes. Crecemos con aquello que llaman “educación”, que no es más que una forma de esclavitud, en la cual hacen de nosotros la persona ingenua y superficial que ellos querían que fuéramos. Porque la educación de hoy no enseña valores, no enseña respeto. Nos enseña a competir. Competir por la mejor nota, el mejor puesto, los mejores objetos, las mejores adquisiciones.

No vales nada, si no posees un título, si no estudias una carrera. No eres nadie sin un trabajo de prestigio. Sin objetos de marca; ¿iPhone, BMW, Channel? ¿Qué son esas palabras aparte de simples nombres? ¿Por qué han de delimitar nuestra valía como persona?

Somos más cuanto más tengamos; somos mejores cuanto más poseamos… Y crecemos con esa idea materialista en la mente; olvidando que la vida es mucho más que etiquetas y nombres. Porque no somos objetos categóricos, no pueden clasificarnos, etiquetarnos, controlarnos ni manejarnos.

No puden; sin embargo les dejamos hacerlo. Porque crecemos siendo ilusos, nos educan para ser jueces frívolos y herméticos. Vivimos para después arrepentirnos de lo vivido, porque al final nos damos cuenta que la vida no consistía en vivir como lo estábamos haciendo.

No somos mentes cuantificables, aún así permitimos que nos designen como números, marcas, nombres. ¿Qué separa a las personas? ¿Que hace que la valía de alguien sea superior o incluso destruya la de cualquier otra? Cada persona es un mundo; un universo indescifrable, un cosmos incierto. ¿Cómo poder clasificar el caos de la mente humana? ¿De cada mente humana?

No seremos grandes astronautas, ni brillantes médicos, ni prestigiosos abogados. No seremos humildes trabajadores, simpáticos camareros ni amables dependientes. Simplemente; seremos una etiqueta más, marcada por el valor de nuestras posesiones.

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